DelauraPaz


Llave
Junio 8, 2007, 3:40 am
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Hace tiempo me encontré una caja. La abrí y estaba vacía. Me di cuenta de que tenía un orificio extraño como para una llave. Recordé que en mis bolsillos llevaba una llave. Busqué en mis bolsillos y la encontré; la introduje en el orificio y para mi sorpresa entró perfectamente, le di vuelta y la sorpresa fue mayor. Tocaba música! La música era hermosa y tan especial que no creo antes haber oido música tan celestial. Escuchando, extasiada, me quedé pensando> A quién pertenecerá esta caja, nunca la había visto antes? Porqué tengo yo la llave? < De repente se desató una tormenta estrepitosa que me asustó. Solté la caja, salí corriendo y mientras me alejaba en busca de refugio pensaba en la hermosa música. A veces me pregunto si aún está allí aquella caja, con esa maravillosa música dentro, en total silencio. Todavía conservo la llave y si encuentro a su dueño, le doy mi llave.


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Pájaro
Mayo 11, 2007, 8:21 am
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Encontré un pájaro a mis pies mientras caminaba. No sé que le pasó, al verlo en el piso no pude evitar recogerlo. Lo llevé a mi casa y con desespero busqué, busqué…¿una caja?, ¿un cajón?, ¿una canasta?, ¿que?!!, ¿pañuelos?, ¿una cobija?, ¿con que?!!, algo, alguna cosa que se asemejara a un nido, supongo. Finalmente acomodé al pájaro en una cobija y lo miré por un momento. Sólo vi dolor callado y resignado, no lo soporté. Mi angustia fue tanta que quise curarlo con solo amarlo pero no pasó nada, siguió inmóvil. Con mucho cuidado y extrema delicadeza lo toqué suavemente. Revisé su ala. Nada tenía el ala. Revisé la otra. Nada. Casi muero de angustia cuando al voltearlo su cabecita no se sostenía. Me desesperé más, mucho más, pero pensé >no puedo desesperarme, tengo que salvarlo. Voy a hacer lo que sea para salvarlo, por lo menos, voy a intentarlo todo<

Fui a la cocina, hice migas un pan, puse agua fresca en un vaso y tomé un pedazo de algodón. Rápidamente volví junto a mi pájaro. Mi corazón, ilusamente, deseaba un milagro esperando verlo mejor y hasta volando. Fue una fugaz fantasía, mi pájaro estaba igual, inmóvil, como adormecido de dolor. Me acerqué, cerca, muy cerca como queriendo darle mi aliento para que se animara. Abrí su pico y con el algodón mojado le di agua a gotas. Rogaba que la tragara. Mi corazón saltó a mil revoluciones cuando vi que bebía, me dije emocionada > Talvez sí pueda salvarlo.< Me quedé junto a él, lo cobijé con mis manos y lo calenté toda la noche. Casi no dormí, extrañamente no sentí cansancio, vi el amanecer y me sentí feliz.

Esperé otro milagro. Le supliqué a Dios que mi pájaro reaccionara, por lo menos, que abriera los ojos y repetía a mis adentros >Abre los ojos, por favor, ábrelos.< Mis esperanzas se evaporaban vertiginosamente como alcohol mientras pasaban los minutos, las horas. Puse mis manos sobre él y lo acaricié, abrí su pico de nuevo y le di unas cuantas gotas más de agua. Lo dejé descansar y me quedé mirándolo. Volví a pedir por el milagro. Despacio, muy despacio lo acariciaba. Con emoción vi como, poco a poco, abrió los ojos hasta que vi su pupila. ¡Sus ojos estaban abiertos! Eran tan hermosos y brillantes pero tan tristes, tan heridos y resignados.

Su melancólica belleza contrajo mi corazón, que se paró, por más de un segundo. Sentí dolor. No dejé de mirarlo a los ojos para que supiera que no iba a irme, que estaría con él pase lo que pase. Quise darle aliento y sonreí para él todo el tiempo mientras lo acariciaba. Ahora, que lo vi más fuerte, intenté con las migas de pan y más agua. Comió y bebió con dificultad, pero lo hizo. Me dio las gracias con su mirada y me emocioné mucho. Descansó con menos dolor y cerró los ojos de nuevo. No me moví de su lado. Pasaron muchas horas, a ratos me angustiaba al pensar que no estaba dormido y enseguida confirmaba que aún estaba vivo.

En la tarde abrió los ojos de nuevo. El dolor se disipaba pero seguía ahí la profunda melancolía. Miré sus ojos, dentro de sus pupilas, dentro del destello del brillo, y fui entrando en un túnel largo y oscuro. Vi una luz que crecía al final y que de repente me condujo a un muelle. (más…)



Cara de cuento
Febrero 20, 2007, 8:04 pm
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Desde que te vi, Cara de cuento,
desde que te vi.
Solamente te vi y me hice el cuento.
El cuento, con tu cara de cuento.

No me importó Cara de tonta.
Esa parte del cuento
no es ningún cuento.
Nuestro cuento, Cara de cuento,
es mucho más cuento.

El día en que nos encontramos solos,
yo sin Tonto y tú sin Tonta,
empezó realmente el cuento.
Empezó, empezado ya,
desde que te vi, Cara de cuento,
con tu cara de cuento.

Y así va el cuento…
Nos persiguió un monstruo
y te dije mirándote a los ojos>
Por favor no me dejes sola en este cuento,
Cara de cuento, ese monstruo me persigue.
Tú dijiste> Huye!

Yo sin ti no quería huir.
Te dije> Sola no, sola no,
me quedo contigo Cara de cuento.
Me dijiste> No estás sola a mi también me persigue.
Te dije> Oh! A ti también te persigue?
Entonces, Cara de cuento, nos persigue a los dos!
A los dos, juntos!

Hube dicho juntos
y sembré como en un cuento esa semilla.
Ahora, juntos, crece en ti Cara de cuento.
Crece y crece.
Hacia arriba.
Cada vez más cerca, más cerca de mi
y de mi cuento.

Ven curiosiento, ven.
Te cuento el cuento.
Mi cuento que trata
de ti,
de mi
y tu cara de cuento.

Ay! Cara de cuento!
Si te hago este cuento
ya esto no va ser cuento
y será la historia
de ti,
de mi
y tu cara de cuento.


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El viento
Enero 20, 2007, 1:43 pm
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Estaba sentada en la playa esperando el amanecer, de cara al mar, apoyada en mis brazos, reclinada hacia atrás. La deliciosa brisa jugueteaba con mi pelo. Por un momento dejé de escuchar a la gente con quien estaba y sus voces se mezclaron con el murmullo del mar. Cerré los ojos y sentí caricias fantasmas recorrer mi cuerpo. Tan sutil y sensual ultraje, inmediatamente, se coló dentro. Alguien llamándome interrumpió y, súbitamente, mi amante huyó.


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